Destinos

¡Los destinos exuberantes bastan para deleitar a la Realeza!


Costa Azul y Riviera Italiana

Vaya a dar un paseo por los encantadores callejones adoquinados de Eze, bordeados de pintorescas tiendas provenzales, y luego cene en el Château de la Chèvre d’Or con vista sobre el Mediterráneo. La Costa Azul es un estupendo destino para un crucero.

La gran variedad de puertos ofrece la posibilidad de construir un itinerario relajante entre una escala y otra. Si se dirige hacia la costa italiana, la larga travesía entre Mónaco y Portofino puede hacerse de noche. Podrá descubrir algunos secretos locales, como el mercado de flores o los anticuarios en el Cours Saleya en Niza, el mercado de comida provenzal de Forville, en Cannes. Y porqué no visitar las resguardadas islas Porquerolles y su reserva marina o los cinco pueblos inscritos en el sitio declarado patrimonio mundial de la Unesco en Cinque Terre: Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza (y su excelente vino) y Monterosso.

O quizás prefiera simplemente recostarse y tomar el sol a bordo, habiendo echado el ancla del yate en alguna de las bahías o a lo largo de un beach club en Saint Tropez. Royalty Yachts puede reservarle una mesa en cualquiera de los exclusivos restaurantes de la costa. Podría ser el Oasis en Cannes; el Moulin de Mougins; el Louis XV de Alain Ducasse en el Hôtel de Paris; o La Terrazza en el Hotel Splendido en Portofino.


Las islas de Hyères, Costa Azul, Francia

Tal vez tenga antojo de conocer destinos populares como Antibes, Saint-Tropez, Cannes y Cap Ferrat, pero cuando quiera escaparse de la multitud, podría dejarse llevar por la seductora naturaleza de islas como las del golfo de Hyère, más conocidas como las Islas de Oro, debido al reflejo de luz dorado en las olas durante la puesta de sol. Porquerolles es la más grande de las islas del grupo, con su asombroso paisaje frondoso de eucaliptos, pinos piñoneros y plantas subtropicales, y sus bahías de aguas cristalinas. La mejor playa es la de Nôtre Dame, y el pueblo de estilo colonial es célebre por sus estrechos callejones, sus acogedores cafés rústicos y su iglesia pintada de ocre. El asentamiento fue fundado en 1820 por Napoleón, como refugio para los honorables veteranos del Gran Ejército. Hoy en día, se ha convertido en un oasis apartado de la agitación típica de la Costa Azul. Durante el día podrá explorar los senderos botánicos de Porquerolles en bicicletas; en la noche podrá deleitarse con la cocina provenzal en el Mas du Langoustier, un gran hotel restaurante en la parte oeste del la isla.

 

Sur de Italia

En la segunda ciudad de Capri, Anacapri, podrá cenar en la terraza del clásico restaurante L’Olivo, en el Capri Palace Hotel. El Sur de Italia está marcado por esa fogosa pasión que lo lleva a uno a vivir la vida en pleno, y ofrece el sabor que lo coloca por encima de otras opciones. Muchos clientes nos piden a menudo vivir la auténtica experiencia italiana, y esto es exactamente lo que encontrarán en la Costa Napolitana y en las islas del Sur de Italia.

Además de las famosas y fascinantes atracciones históricas como Pompeya, descubrirá también algunos placeres más inmediatos como cenar en el Palazzo Sasso en Ravello o asistir a un concierto en Villa Rufolo. La mejor manera de visitar Capri es, por supuesto, desde lo alto de su súper-yate. La gruta azul es innegablemente un destino muy popular, pero no debe dejar de visitar la Villa Jovis, las ruinas de la casa del emperador romano Tiberio, y entregarse a la apasionante excursión en teleférico hasta el Mount Solaro (589 metros), el punto más alto de la isla. Véa también las rocas de Faraglioni, pero no deje de degustar una copa de vino y un plato de aceitunas en Da Luigi.

También prever un momento en su itinerario para visitar las islas Pontine, un poco más al norte. Podría ir a cenar en un local costeño de Ponza o regocijarse en la paz de la deshabitada Palmarola.

 

Las islas Eolias, Italia

Al oeste de Italia, si decide zarpar de Nápoles, puede pasar por las islas Eolias (o de Lípari), un archipiélago de tesoros escondidos al norte de Sicilia. Aquí podrá ver el volcán de Stromboli en erupción, y podrá saborear los mariscos frescos de Kasbah en Lípari, o visitar el Hotel Raya y explorar sus tiendas en busca de regalos exclusivos. Las playas volcánicas de Stromboli son negras, como el volcán humeante erizado detrás de ellas. Por la noche podría incluso cenar a bordo del yate, bajo las estrellas y a la luz de la fluorescencia volcánica. La capital de este archipiélago es Lípari, pero lo mejor se encuentra sin lugar a dudas en Panarea, una encantadora excursión lejos del ajetreo de Capri, que combina la simpleza de la vida con el chic despojado, como solo los italianos saben hacerlo. El Hotel Raya en Panarea podría ser una opción para un excelente almuerzo o una cena en sus terrazas encaladas con una vista espectacular sobre el Mediterráneo.

 

Cerdeña y Córcega

La combinación de estas dos islas engloba a la perfección todo el contraste local en términos de cultura y geografía. Cerdeña tiene 1.800km de costa, pero la mejor parte del crucero se reservará para la preservada Costa Smeralda, incluyendo Porto Cervo y Cala de Volpe. No deje por ningún motivo de ir a conocer el bar del Hotel Cala di Volpe, la joya visual de la costa Aga Khan, y el restaurante Cipriano en Porto Cervo, parte del Billionaire Club, una discoteca realmente exclusiva. Si es de los que les gusta la noche, las discotecas Nikky Beah y Sottovento lo entretendrán hasta altas horas de la noche. Si bien Cerdeña se destaca por su vida lujosa, no se limita solo a esto. Posee muchas playas solitarias anidadas en bahías inaccesibles por tierra, pero al alcance de su yate. La Costa Smeralda se llama Esmeralda por un buen motivo: existen pocos lugares en el Mediterráneo que puedan vanagloriarse de tener unos paisajes tan espectaculares.

A tan sólo dos horas de navegación de la Cerdeña se encuentra la escarpada Córcega, más tranquila y que no debe su reputación a su vida nocturna ni sus discotecas. No obstante, Via Notte, en el extremo Sur de Porto Vecchio, tiene la reputación de ser una glamorosa alternativa a Ibiza. La isla posee también dos restaurantes estrellados por la guía Michelin. L’Alivu en La Villa, más arriba de Calvi, y el restaurante del Grand Hotel de Cala Rossa en Porto Vecchio. Como la isla es francesa, se puede comer bien en todos lados, desde la más alta experiencia gastronómica hasta unos mariscos a las brasas en la playa. Uno de los puntos fuertes de su visita a Córcega será seguramente el puerto de Bonifacio, natural y dominado por unos verticales y dramáticos acantilados de rocas calcáreas. La ciudadela erguida arriba de la roca le ofrece una vista insuperable, y podrá comer unos exquisitos mariscos en el restaurante La Caravelle en el muelle.

 

Turquía y Grecia

Cuando sople el viento Meltemi, su capitán tal vez le sugiera un cambio de itinerario, de los horarios de travesía y de los puntos de anclaje. La costa Mediterránea al Sur de Turquía ofrece una asombrosa combinación de apacibles pueblos, estupendas y serenas bahías de arena blanca y aguas turquesas y yacimientos arqueológicos dignos de contentar a los más interesados en historia y arqueología. Déjese tentar por el Golfo de Fethiye para explorar los numerosos islotes y caletas, o pase por las dramáticas tumbas de roca de Licia mientras navega por el río Dalyan en ruta hacia el yacimiento arqueológico de Caunos y los famosos baños de barro azufrado. Las ruinas de la antigua ciudad de Knidos y el castillo de San Pedro en Bodrum son otros de los puntos fuertes de esta travesía. Este último alberga un museo de arqueología subacuática en el cual se pueden visitar, haciendo buceo de superficie, las ruinas de la memorable isla de Kekova. Un buen punto de partida para un crucero en Turquía es Göçek, y haciendo escala en Kuadasi podrá explorar la asombrosa antigua ciudad de Efeso y por qué no combinar el crucero turco con una visita de las islas griegas del Dodecaneso. Este archipiélago incluye las islas de Patmos, Samos, Kos, Leros y Kalymnos.

Si tan sólo le interesa Grecia, entonces porque no zarpar directamente de Atenas, donde podrá visitar las islas de Hidra, Mykonos, Ios, Santorini y Paros. En julio y en agosto, se recomienda en especial visitar las islas Jónicas ya que están lejos de los vientos dominantes provenientes del mar Egeo. Corfú es un buen lugar para comenzar, con sus playas de arena blanca en el Sur y sus numerosos pueblos resguardados en el norte. Las islas de Paxos y Antipaxos tiene puertos encantadores y, para hacerse una idea de la variedad de culturas, pueblos, playas y hermosas tabernas en borde de mar, no deje de visitar Cefalonia, Zakynthos e Ítaca. Si decide encaminarse para este punto del globo, resérvese al menos unos diez días para llegar a conocer un poco la vida en la región.

 

Croacia

El mar Adriático croata podría ser un excelente lugar para relajarse y disfrutar de una apacible travesía. Tiene un sinfin de islas que ofrecen tantas bahías, muelles, islotes y caletas que sería imposible visitarlo todo. Una travesía por el archipiélago Dálmata le dará la oportunidad de apreciar paisajes que combinan bahías serenas, pueblos pintorescos y playas solitarias con islas frondosas, las montañas del continente y aguas cristalinas. La geografía de Croacia presenta unos paisajes que la dejarán sin aliento a medida que vaya bajando hacia el sur. La historia y la arqueología de la región están fuertemente marcadas por las antiguas culturas griega, romana y veneciana. El paisaje le transmitirá una sensación de paz, pero no faltan las ciudades ribereñas para marcarle el ritmo a sus noches, si lo desea. Hvar, Split y Dubrovnik tienen todo lo que hace falta en tiendas, restaurantes y discotecas. Tenga también en consideración Trogir, Vis, Korcula y Mljet en su itinerario.

 

Golfo de Kvarner, Istria, Croacia

Si su crucero zarpa en Venecia, no se apresure demasiado ya que no debería dejar de visitar la península de Istria en camino hacia la ciudad de Dubrovnik y la Costa Dálmata. El Golfo de Kvarner se sitúa entre la costa este de la península y la parte continental de Croacia, y aquí se cruzará con numerosas islas interesantes, entre las cuales Cres, Krk, Rab y Losinj, todas anfitrionas de animadas y coloridas ciudades medievales, pueblos de pescadores y bahías aisladas. Rab es una encantadora isla cubierta de pinos, con un pintoresco casco antiguo y un sinfín de lagunas y bahías.


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